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‘Martintxo’ recibe el cariño de las sociedades en un tributo íntimo

El almuerzo en la Unión Artesana, en la víspera de recibir el Premio Homenaje, se convierte en una cita que llega al corazón del cocinero
El primero de los muchos abrazos que Martín Berasategui recibirá durante estos días. Así se refirió ayer Benjamín Lana, director de San Sebastian Gastronomika, al homenaje que las sociedades gastronómicas rindieron a Martín Berasategui en la Unión Artesana en el mediodía de ayer. El chef de las estrellas hoy recibirá el Premio Homenaje en el Auditorio del Kursaal, pero ayer, en un formato mucho más íntimo y cercano, notó el cariño de los suyos en un encuentro cercano y emotivo que tocó el gran corazón del cocinero donostiarra.
Fue un almuerzo que reunió en la sociedad más antigua de Donostia a familiares, amigos, representantes de otras sociedades, gente del mundo del remo, cocineros y organización, pero fue mucho más que una comida. Antes de sentarse a la mesa, ‘Martintxo’ ya se había emocionado varias veces. Lo hizo al recibir la insignia de oro de la Unión Artesana, derramó lágrimas viendo el vídeo que José Luis García de Madinabeitia había preparado para la ocasión, tuvo que parar su discurso al acordarse de su aita y se emocionó de nuevo cuando la Coral Santa Cecilia cantó el ‘Boga, boga’. Además, saludó, abrazó y agradeció a todos los asistentes: «Estoy abrumado, esto me toca la fibra. Todos me ilusionáis y cargáis mis pilas para que haya Martín Berasategui para rato. Sois unos campeones y muy buena gente, la combinación perfecta», dijo. En sus palabras, el chef se acordó de aquellos «cocineros estratosféricos» que compartían su conocimiento cuando él empezaba, lo que le hizo ser más competitivo; puso en valor el talento de los jóvenes de hoy, «la generación mejor preparada»; y recordó cómo, en unos tiempos en los que no había escuelas de cocina, él tuvo «las dos mejores maestras que nadie ha tenido, mi madre y mi tía. Me dieron unas formas y maneras que llevaré hasta el último segundo».
Un contexto ‘koxkero’
En esa Parte Vieja que Berasategui nunca ha abandonado y donde «todo empezó, con aquellos 23 escalones que te llevaban al comedor del Bodegón Alejandro», este menú contó con algunos guiños gastronómicos a Donostia y, por supuesto, la cocina más ‘koxkera’.
Este homenaje constó de un aperitivo con gildas Zubelzu, antxoas de Casa Santoña, pintxos de alcachofa de tomate seco con antxoa y boquerón de Casa Santoña, txistorra a la parrilla de Embutidos Alejandro, croqueta de txuleta de Makro y queso Agour urdiña de oveja.
Los platos principales fueron la sopa de pescado a la donostiarra y el marmitako de atún Balfegó a la manera tradicional. Los postres, por su parte, tenían ‘label’ tolosarra y se entendieron a la perfección: Rafa Gorrotxategi elaboró su pastel vasco y el hojaldre con crema, nata y frutos rojos y también hubo pastas y cigarrillos de Casa Eceiza. Una de las últimas sorpresas llegó de la mano de la mano de Armintz Gorrotxategi: un gran chocolate que evocaba los 50 años de Berasategui en los fogones, y que todos los asistentes pudieron probar.
Para maridar todo ello, se pudo elegir entre la sidra Premium Aburuza, cervezas San Miguel y tres vinos de Bodegas Marco Real: su Pequeñas Producciones Blush 2025, su Pequeñas Producciones Chardonnay 2025 y el Finca la Pared Cuvée Especial 2021. El agua mineral natural fue Acqua Panna y el agua mineral natural con gas, S. Pellegrino. No faltó de nada en un homenaje que el cocinero no olvidará.










